Chat gratis

Gracias por estar aquí

Somos Puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

Somos Puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

domingo, 22 de octubre de 2017

ANTES DE MORIR...





 Carta para Claudia




Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado…
a disfrutar del amor
a confiar en tus fuerzas
a enfrentar tus miedos
a entusiasmarte con la vida
a pedir ayuda cuando la necesites
a permitir que te ayuden cuando sufras
a tomar tus propias decisiones.

Quisiera estar seguro, hija mía, de haberte enseñado…
a decir o callar según tu conveniencia
a quedarte con el crédito por tus logros
a superar la adicción a ser aprobada por los demás
a no absorber las responsabilidades de todos.

Quisiera estar seguro, hija mía, que aprendiste…
a ser consciente de tus sentimientos
a no perseguir el aplauso sino tu satisfacción
a dar porque quieres y no porque crees que es tu obligación
a exigir que se te pague adecuadamente por tu trabajo.

Antes de morir, hija mía, quisiera saber…
que aceptas tus limitaciones sin enojo
que no impones tu criterio ni permites que te impongan el de otros
que dices que sí solo cuando quieres y dices que no sin culpa
que eres capaz de vivir en el presente
que aceptas el cambio y que revisas tus creencias
que llenas primero tu copa y solo después la de los demás.

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado…
a planear tu futuro pero no a vivir en él
a valorar tu intuición
a celebrar la diferencia entre los sexos
a tratar y exigir ser tratada con respeto
a desarrollar relaciones más sanas y de apoyo mutuo donde la comprensión y
el perdón sean prioritarios.

Antes de morir, hija mía, quisiera saber…
que aprendiste a aceptarte como eres
que no miras atrás para ver quién te sigue
que eres capaz de crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos
que te permites reír a carcajadas por la calle sin ninguna razón.

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado…
a no idolatrar a nadie
y a mí, que soy tu padre…
menos que a nadie.

Jorge Bucay


©Paqui Sánchez

viernes, 22 de septiembre de 2017

¿DESDE DÓNDE ESCRIBES?



¿Desde dónde escribes?

- ¿Desde dónde escribes? – Me han preguntado alguna vez.

No necesito pensarlo, la respuesta aparece por sí sola.

- Desde el silencio, escribo desde el silencio. Todo lo que tengo que contar está escrito en el silencio.

- ¿Y si hay ruido?

Sonrío.

- No importa, yo siempre encuentro la quietud del silencio allá donde esté. No sé cómo lo hago, pero consigo escuchar el silencio dentro de este mudo de caos, bullicio y ruidos.

Para que nazcan las palabras necesito silencio. Para tejerlas necesito la paz que encuentro en el silencio. Para leerlas en las estrellas, necesito silencio. Para escribirlas en el viento, necesito silencio. Para inhalarlas y exhalarlas, necesito silencio. Para engendrarlas, alimentarlas y parirlas, necesito silencio.

Necesito entrar en el espacio sagrado de mi corazón y conectarme con la sabiduría ancestral. Con mi verdadero YOSOY. Y para ello, no hago nada, absolutamente nada especial…

…Salvo cerrar los ojos y respirar, respirarme el alma.

Y así comienzan a fluir en armonía, sin forzarlas, sin pensarlas.

- ¿De dónde sale lo que escribes?

- No sé realmente de dónde sale lo que escribo.

Quizá es una combinación de mente, corazón y alma conectados a algo que es mucho más grande que los hombres, que el Universo, que el Cosmos, que el Infinito… y que fluye a través de mis manos que son las que cogen la pluma o se deslizan revoloteando como mariposas de colores por el teclado.

Pero sí sé que a veces siento que no soy yo, no es mío lo que escribo. Yo sólo soy un instrumento que afina el Universo. Lo que llega, lo que fluye a través de mí, las palabras, lo que escribo... no es mío. Es de todos. Es para todos.

La palabra es un don y una herramienta de poder. No nos damos cuenta de la importancia de las palabras, de lo que decretamos con ellas al hablarlas. Hay palabras que sanan, hay palabras de aliento, hay palabras bellas, hay palabras que construyen, edifican y crean. Hay palabras de paz y armonía. Hay palabras que salen del corazón para alcanzar al alma. Hay palabras mágicas de brujas y hadas que curan los corazones y liberan las almas.

También hay palabras que lastiman, que hieren, que te hacen sangrar, que duelen, que son feas, groseras, soeces. Palabras que descalifican y humillan. Que destruyen… que matan.

Presta mucha atención a tus palabras. Elígelas bien así como la energía con la que las lanzas, pues puedes crear vida con ellas y también quitarla.

Escucha cómo hablas, cómo te hablas y desde dónde hablas y te hablas. No te desprecies con tus palabras, ni quieras despreciar a nadie con ellas al pronunciarlas. 

Recuerda que cada vez que hablas decretas, que las palabras tienen un enorme poder y su vibración cambia según salgan desde el amor o desde el miedo (que no es más que ausencia de amor).

Deseo que tus palabras nazcan siempre en tu corazón y que antes de pronunciarlas las envuelvas en amor.

Que el amor sea siempre tu elección.

©Paqui Sánchez



 
 ©Paqui Sánchez

Síguenos en Facebook dándole al botón "Me gusta"

Conócete a Través de la Numerología

La Frase del Día...

La Receta de Hoy...