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Somos Puentes de Luz que Unen la Tierra con el Cielo

Somos Puentes de Luz que Unen la Tierra con el Cielo

lunes, 11 de septiembre de 2017

QUERIDO HURACÁN IRMA...




"Querido Huracán Irma:

Gracias por bajarle la temperatura al Océano Atlántico, de seguro los corales están de fiesta. Gracias por limpiar los bosques y renovar los ríos, y, gracias sobre todo por recordarnos que el planeta sigue vivo. Gracias por recordarnos que se sigue calentando y que todos los que vivimos en él tenemos que seguir trabajando y educando para hacer cambios al respecto. ¡Gracias por recordarnos que sólo somos humanos!, que NO SOMOS SUPERIORES AL PODER DE LA NATURALEZA.

Gracias por las familias que se quedarán en su casa y COMPARTIRÁN como desde hace mucho tiempo no lo hacían porque de esta manera podrán REENCONTRARSE. Gracias por el vecino que ayuda al vecino, por los pensamientos positivos y las oraciones que nos dedican los amigos y familiares en el extranjero, POR UNIR A DIFERENTES PUEBLOS EN UN SÓLO AMOR. Gracias por los que se dan la mano, gracias por lo que nos das y lo que nos quitarás. Quizás lo que nos quites nos ayudará a llevar una vida más simple, sin apegos banales y reenfocada en las cosas que son realmente importantes.

No creo que seas mala o furiosa, solo que tienes que hacerte sentir de esta manera para que comprendamos que NO ESTAMOS SOLOS. Que tenemos millones de especies en esta gran casa llamada Tierra de la cual somos unos inquilinos más y que debemos aprender a convivir y principalmente a RESPETAR..."

Texto original de Bibi Román publicado en facebook el 6 de septiembre de 2017.


Deducimos que Norgyelid Oliveros añade algunas cosas al texto original y lo publica unos días después.

Hago esta anotación nueva, porque yo encontré el texto en el grupo Círculo Hijas de la Tierra y venía firmado por Norgyelid Oliveros (es el que está aquí), pero investigando por facebook he visto el error en la autoría. Y como dicen "demos al César lo que es del César".

Fuente: Círculo Hijas de la Tierra.


Una forma diferente de mirar, un enfoque distinto, pero importante para aprender a ver las cosas de otra manera. 

Con todo el respeto hacia la Madre Tierra y todas las personas, sobre todo a los damnificados.

Siempre podemos cambiar el modo en el que “vemos” las cosas. Siempre podemos cambiar la vibración y transformar el miedo para elevarlo al amor y poder trabajar desde donde sí podemos ayudar a quien lo necesita, ya sean personas y/o a nuestro querido planeta.

 ©Paqui Sánchez

HOY SOY BOSQUE


  Hoy soy bosque


Necesito respirarte intensamente,
sanarme entre tus verdes hojas,
limpiarme con tu agua,
enraizarme en tu suelo.

Necesito mirarme en tus ojos,
abrazarme entre tus árboles,
enredarme en tus raíces.

Necesito inhalarte con profundidad
y sentir tu salvia recorriendo mis venas.

  
Que tus briznas de hierba acaricien mis pies
y se cuelen entre mis dedos.
Sintiendo, latiendo, siendo.

Soy bosque cuando pienso en ti.
Y te siento suave, fresco, libre…

Hoy necesito deslizar mis manos por la rugosidad de tus troncos
y sentir tu energía vibrar entre mis dedos hasta alcanzar mi corazón.
Y tocarlo como sólo tú sabes hacerlo.
Con delicadeza, con amor y con respeto.

Necesito tu olor a pino, abetos, cedros, alcornoques, robles y hayas.
Necesito pasear entre tus arbustos y deleitarme en algunas de tus piedras.
Quizá tomar asiento en alguna de ellas
y entrar en ese silencio donde se escuchan las respuestas.
Esas que llegan del alma y te indican el camino.

Hoy me paseo en ti y me asombro de tu magnificencia.
Hoy me pierdo dentro de tu inmensidad
y me quedo ahí,
callada, quieta, en silencio.
©Paqui Sánchez






©Paqui Sánchez

sábado, 9 de septiembre de 2017

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN EL PLANETA TIERRA?


 
¿Qué está pasando en el Planeta Tierra?

Huracanes, terremotos, tormentas solares... Mi intuición me dice que estos tres fenómenos no están aislados. Pero claro, mi intuición no es “científica”.

La Tierra, nuestro querido planeta, está soltando y liberándose de todo aquello que no le sirve para recibir lo nuevo, como deberíamos estar haciendo nosotros, y lo hace a su manera. Puede que sus formas sean un poco duras para el ser humano, pero también es cierto que el ser humano muchas veces en su ego se comporta como un necio y no respeta a las fuerzas de la naturaleza.

Habitamos los cauces de los ríos porque es lo que nos interesa sin pensar que, aunque no haya pasado nada en cientos de años, ese es el lecho del río y éste puede volver a tomarlo de forma salvaje en cualquier momento. Y por supuesto, pagamos nuestra imprudencia con vidas humanas y pérdidas materiales. Sabemos que hay zonas peligrosas por su predisposición a posibles catástrofes naturales, pero nos gusta estar ahí porque quizá nunca pase nada, pensando quizá que estamos por encima del poder de la naturaleza… Miramos y grabamos con los móviles grandes deslizamientos de tierra en el Himalaya y no nos cuestionamos que parte del desmantelamiento de esta cadena montañosa pueda tener una repercusión en otro punto del planeta (como ocurre en el ser humano cuando presenta un dolor en un lugar de su cuerpo y ese dolor puede ser el reflejo de otro punto del cuerpo donde realmente está el problema), sin embargo sólo nos interesa estar en primera fila para que nuestra grabación sea la mejor. En Corea del Norte siguen sintiéndose orgullosos de los terremotos y deslizamientos de tierra que están provocando gracias a sus “pruebas nucleares”.



Nosotros, los humanos, no respetamos a la tierra ni somos muy amables con ella. Ensuciamos, vertemos todo tipo de sustancias nocivas para nuestras aguas, para la atmósfera, para la tierra, para nosotros mismos… No somos capaces ni de ir a la playa o la montaña y de recoger nuestros propios desperdicios si comemos allí. Arrojamos las colillas donde nos place, sin pensar que un niño que esté correteando por la playa pueda pisarlas con sus piececitos descalzos o tal vez algún adulto, dejamos vasos de plástico, platos o cubiertos olvidados en la arena. Tiramos por el bosque o la montaña todo aquello que nos va sobrando (latas de cerveza, de refrescos, plásticos, papel de plata, colillas (demostrando una vez más nuestra propia incongruencia), etc.

Es cierto que toda la responsabilidad no es nuestra y a veces tienen lugar catástrofes naturales en lugares donde no suelen ser propicias, pero en otras ocasiones podríamos haber evitado poner en peligro vidas humanas y no lo hemos hecho porque hay intereses económicos que están por encima del valor de esas vidas.

En estos momentos estoy escuchando de todo, hay quienes hablan de portales energéticos que se abren, hay quienes dicen que los huracanes y el terremoto son la respuesta de la Madre Tierra por como tratamos al planeta y a la basura emocional y física que vertemos en él… Hay quienes afirman que los huracanes son “artificiales” y están siendo provocados por los humanos y el gobierno secreto. Sin ir más lejos, el Dr. Michio Kaku, durante una entrevista en la CBS, Physicist noticias, manifestó que los cielos han sido rociados con nanopartículas y las tormentas se “activan” con “láseres”. También se habla del HAARP, definido como el proyecto de EE.UU. para controlar el clima con máquinas de forma artificial… Y hay quienes no se cuestionan nada y simplemente hablan de catástrofes naturales y se ven arrastrados por la catástrofe y la impotencia de sentir que no pueden hacer nada.

En estos momentos la situación está así, fractura en la placa tectónica de México (que no roce entre placas) con un potente terremoto como consecuencia y cerca de 60 vidas humanas perdidas hasta ahora, tres huracanes (Irma, Katia y José) llegando a las islas del Caribe, zona del Golfo de México y la península de Florida (si no desvían su trayectoria). Texas arrasada hace unas semanas por el Harvey, la India inundada por los Monzones, incendios de graves consecuencias en la costa del nordeste del pacífico. 



Si soy sincera, debo confesar que tengo mis dudas de que la Tierra nos esté pagando con la misma moneda y nos esté tratando del mismo modo que nosotros a ella. Dudo que lo que está ocurriendo en estos últimos días sea consecuencia de nuestros malos pensamientos, envidias y basuras emocionales. Dudo que sea consecuencia del maltrato físico al que sometemos a la Pachamama a diario.

Nosotros sí que seríamos capaces de actuar así, pero ¿la Madre Tierra? Creo que no, aunque “piense el ladrón que todos son de su condición”.

Siento que la consciencia de la Madre Tierra es mucho mayor que la nuestra, que ella no está ya en el “ojo por ojo y diente por diente”, siento que Gaia ha superado ya este punto y no nos lleva cuentas de lo mal que la tratamos para devolvernos el dolor con dolor y el sufrimiento con sufrimiento.

Pienso que nuestra Tierra está evolucionando, como nosotros mismos, y cuando un portal energético se abre, aprovecha esa energía para crecer y evolucionar. Para soltar lo viejo y recibir lo nuevo… Siento que estos desastres naturales están más relacionados con la propia evolución del planeta que con la mala intención de dañar al ser humano. ¿Pero no estarán siendo ayudados por la mala intención del ser humano hacia ella? ¿Habrá verdaderamente intereses de ese llamado “gobierno secreto”, si existiese, de provocar estos desastres naturales gratuitamente? ¿Es eso posible? ¿Qué intereses ocultos puede haber detrás de todo esto? La semilla de la duda empieza a bucear entre mis pensamientos…

La Pachamama se sacude y se libera (¿de forma natural o provocado y con qué intereses?) y nosotros, por ende, al ser sus huéspedes, también nos sacudimos con ella (aunque no seamos tan conscientes como ella de lo que está ocurriendo). Repito, no siempre es nuestra responsabilidad, pero lo que está ocurriendo sí es algo que hemos acordado y aceptado antes de venir aquí.

Estamos teniendo unos días de caos exterior y lo que siento que hemos de hacer es alinearnos y ordenarnos para estar equilibrados por dentro y de ese modo contribuir a reestablecer el orden mundial.

En estos momentos necesitamos enfoque. Enfoquémonos en aquello que deseamos crear, en aquel punto al que deseamos llegar y en poner nuestra intención y atención en ese enfoque, en llenar de luz lo que tenemos delante, en hacerlo brillar y en materializarlo.

Al margen de todo, dudas incluidas, nuevos códigos de luz descienden sobre nosotros, la fuerte llamarada solar que tuvo lugar hace unos días llega este fin de semana al planeta cargada de energía y ofreciendo una posibilidad de cambio.



La energía que llega del sol se manifiesta de maneras muy diferentes en el ser humano y no siempre de forma positiva, habrá quienes padezcan dolores de cabeza, mareos, sensación de desequilibrios y malestar, estados de ansiedad, cansancio, apatía, insomnio, quienes se llenen de risas, de lágrimas, etc. Y también habrá quien lo lleve estupendamente y no note nada raro. Pero eso será como máximo unos días, el resultado de recibir esa energía será la posibilidad de aceptar esos nuevos códigos y cambios en el ADN y poder soltar lo ancestral que ya no nos sirve. 

Todo esto sucediendo unos días antes del equinoccio.

Para quien sienta a la tierra en sus entrañas y todos estos cambios les impidan estar bien, recomiendo que descansen todo lo que puedan, que hagan meditación, que apliquen alguna técnica de relajación, que trabajen con cuarzos y minerales, que hagan actividades que les ayuden a calmarse, como pasear, leer, escribir, bailar, correr (es diferente para cada persona, pero cada uno siente lo que ha de hacer). Abrácense, ámense y sepan que esto también pasará.

Abracémonos juntos, unamos nuestras manos, nuestros corazones y elevemos nuestra plegarias al Cielo, cantemos. Abracemos al Planeta Tierra entre todos. Entreguémonos a la luz y envolvamos con luz a nuestra querida Pachamama. Pongamos luz y amor en todos aquellos puntos del planeta en los que se está sufriendo tanto por catástrofes “naturales” como por gobiernos agresivos y/o abusivos.

Ojalá y seamos capaces de recuperar el respeto los unos por los otros y por la Madre Tierra, el lugar que nos ofrece todo lo que tiene en abundancia y de manera desinteresada para que podamos tener una vida digna y feliz.

Una vez más, Gracias Gaia.

©Paqui Sánchez

 ©Paqui Sánchez

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